COVID 19 y HUESOS: Consecuencia del Déficit de Vitamina D durante el confinamiento: ¿Qué podemos hacer para evitarlas?

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Son muchas las enfermedades derivadas del déficit vitamínico. A lo largo de la historia, hemos sido testigos de algunas de ellas, como el escorbuto: enfermedad que se caracterizaba por pequeñas hemorragias a nivel de la piel, músculos y articulaciones, e hinchazón y sangrados en encías; todo ello como consecuencia de la carencia de la vitamina C, siendo esta común en los marineros del Siglo XV y XVI, que pasaban meses embarcados sin poder consumir frutas frescas ni hortalizas. Existen otras, que se producen por déficit de aporte o de síntesis de otras vitaminas: entre ellas la A (ceguera nocturna) , E (anemia hemolítica) y K (hemorragias) .

   No obstante, en estas circunstancias en las que nos encontramos, sabiendo que la principal fuente de vitamina D es la luz solar, es necesario dar respuesta a algunas preguntas: ¿Que consecuencias derivadas de su déficit sufrirá nuestra salud?, ¿Cómo podríamos prevenirlas? y ¿Qué hacer después del confinamiento?

   Muy pocos son los alimentos que contienen cantidades suficientes de vitamina D (VitD), siendo la principal fuente alimentaria el pescado rico en grasas, como: el salmón, la caballa y el arenque, así como el hígado y las vísceras, y la yema del huevo; aun así muy insuficiente para cubrir nuestras necesidades, por lo que la síntesis a nivel de la piel tras la exposición a la luz solar es la principal fuente natural de esta vitamina. Tanto la vitamina D de la dieta, como la que se sintetiza en la piel es biológicamente inactiva, y requiere un proceso de activación enzimática para convertirse forma activa. Este proceso comienza en el hígado, donde la VitD sintetizada en la piel se convierte en 25-hidroxivitamina D (25OHVitD), siendo esta la principal forma circulante de la VitD; el siguiente paso se produce en el riñón, donde se transforma en 1,25-dihidroxivitamina D, la forma activa de la VitD.

¿Cuáles son la consecuencias de la Insuficiencia y déficit de Vit D en niños y adolescentes?

   Según las recomendaciones de la “Academia Anericana de Medicina y de Pediatría”, la ingesta necesaria para mantener la cantidad adecuada de Vit D (25OH VitD) en nuestro organismo (por encima de 30 ng/ml (75nmol/L), varía dependiendo de la edad: bebes nacidos a término, unas 400 unidades internacionales (10 microgramos)/día; Niños y adolescentes entre 1 a 18 años, en torno a 600 unidades internacionales (15microgramos)/día. En la actualidad, basándonos estudios poblacionales publicados, en Estados Unidos, la deficiencia de Vit D, considerando esta niveles de 25OHVit D por debajo de 20 ng/ml(50nmol/L), ronda entorno al 15 % por ciento de la población infantil; si bien estas cifras pueden oscilar dependiendo de los diferentes países, dependiendo de factores de riesgo, especialmente: la pigmentación de la piel, la exposición al sol y la ingesta de Vit D. En nuestro país, a pesar de contar con muchas horas de sol, el porcentaje de niños y adolescentes con déficit, no difiere mucho del anteriormente expuesto.

   Si bien los bebes, debido al déficit de vit D de la leche materna, es necesaria su suplementación, según la indicación de su pediatra con objeto de alcanzar las 400 Unidades internacionales, los niños y adolescentes con pigmentación clara de la piel, podrían lograr una síntesis suficiente de ViT D cutánea con tan sólo de 15 a 20 minutos de exposición de sol al día en: los brazos y las piernas; o las manos, los brazos y la cara) entre las 10 y las 15h durante la primavera, el verano y otoño; si bien, hay que tener en cuenta que individuos que presentan una piel más oscura, podrían necesitar algo más de tiempo de exposición.

   El déficit mantenido de Vit D puede causar Raquitismo en los niños en edad de crecimiento. Una enfermedad que se caracteriza por la falta de mineralización de los huesos y cartílago de crecimiento. Según el tiempo y la gravedad del déficit vitamínico, las manifestaciones puede ir de no tener síntomas a presentar dolor óseo y articular de variable intensidad, irritabilidad, retraso psicomotriz o del crecimiento. En casos extremos, con déficit grave, puede aparecer debilidad y molestias musculares, y los niños pequeños dificultad para caminar o ponerse en pie; así como otras manifestaciones derivadas de hipocalcemias como: convulsiones o tetanias.

¿Cuáles son la consecuencias de la Insuficiencia y déficit de Vit D en los adultos?

   En adultos, la falta de vitamina D es la causa más frecuente de enfermedades óseas como la osteomalacia (lo equivalente al raquitismo en niños), y la osteoporosis. Esta vitamina, concretamente su forma activa: 1-25OH Vit D, es fundamental en el metabolismo del calcio y el proceso de incorporación al hueso. El aporte del calcio se realiza fundamentalmente por la dieta, principalmente por los productos lácteos: leche, queso y yogures…, además de otros de menor contenido, como las legumbres, frutos secos y verduras; en cambio, la principal fuente de Vit D, tal como se ha explicado anteriormente, es la síntesis cutánea tras la exposición a la luz solar.

   La osteomalacia, es una enfermedad que se caracteriza por un defecto de la mineralización del hueso en el adulto, siendo el equivalente al raquitismo en los niños en periodo de crecimiento. El proceso de mineralización del hueso, requiere una concentración de calcio y fosfato adecuado, siendo imprescindible un buen aporte de estos minerales por la dieta, así su incorporación al hueso, responsabilidad de la forma activa de la Vit D. Al igual que en los niños, las manifestaciones clínicas que produce la osteomalacia son: dolor difuso óseomuscular, así como deformidad ósea en los casos graves.

   En cuanto a la osteoporosis, se trata de la principal enfermedad ósea, siendo más frecuente en mujeres, fundamentalmente después de la menopausia. Su prevalencia en España en mujeres por encima de 50 años, oscila en torno al 30 por ciento, aumentando a medida que se avanza en edad. Al igual que sucede en la osteomalacia, es necesario una concentración adecuada de Vit D para contribuir a la formación de un hueso fuerte y resistente, consiguiendo de esta forma prevenir el efecto más temido: las “fracturas osteoporóticas ó por fragilidad”, siendo las más frecuentes las vertebrales, entre el 30 al 50 por ciento de las personas por encima de 50 años sufrirán una a lo largo de su vida; no obstante, aunque meno frecuente, la más grave es la de cadera, contando con una alta morbilidad y mortalidad, debido principalmente a que este tipo de fracturas afecta fundamentalmente a personas mayores de 75 años. Otras fracturas, aunque también frecuentes, de menos gravedad son las de muñeca y otras localizaciones periféricas.

¿Qué debemos o no hacer durante el confinamiento como medidas preventivas?

-. Exponerse a la luz solar al menos 20 minutos al día, entre las 10 y las 15h, para lo cual, podría recomendarse, salir a pasear o a hacer deporte en el horario permitido, subir a azoteas unifamiliares, salir a patios privados o asomarse a balcones o ventanas en el peor de los casos.

-. Continuar con hábitos nutricionales sanos que incluya los tres nutrientes básicos para la salud del hueso: calcio, vit D y proteínas; como ejemplo nuestra dieta mediterránea, donde se incluyan al menos tres unidades de productos lácteos al día (un yogur; una porción de queso o un vaso de leche, suplementada en calcio y VitD).

-. Abandonar el tabaco y evitar el exceso de alcohol.

-. Practicar de forma regular ejercicio físico -sin saltarse las normas establecidas por la ley-

-. Las personas mayores deben evitar las caídas, utilizando bastón incluso en casa en caso de ser necesario.

-. No tomar suplementos farmacológico de calcio o Vit D sin la prescripción de un médico.

-. Acudir a consulta del especialista -Reumatólogo-, en la medida de lo posible para la determinación de niveles de Vit D y completar estudio del metabolismo óseo en aquellas personas con factores de riesgo: edad avanzada, niños y ancianos que han estado privados de exposición solar, personas muy delgadas, antecedentes de fracturas por fragilidad, elevado consumo de alcohol, baja ingesta de calcio y proteínas, toma concomitante de corticoides o padecimiento de alguna enfermedad crónica, sobre todo de tipo autoinmune o inflamatoria.

Manuel Romero Jurado Doctor en Medicina y Cirugía; Especialista en Reumatología y Master en Medicina Evaluadora y Peritaje Médico.

Gerente de “Reumar Medicine”.

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